Mi garganta explota en la escena más inverosímil del universo. Digo yo inverosímil porque me juzgo como el único punto patético al que pueden pasarle estas cosas.
Pienso ahora en las tripas del sapo de aquella historia que me relato mi tía, con el pobre bicho ese bajo las ruedas de un camión gracias a la crueldad infinita de la curiosidad de los tétricos niños. Pienso en todo lo que no me corresponde pensar. Soy una aspiradora de recuerdos, de vivencias, me las robo todas, todas; yo, un alma coja, victima del ya trillado titulo que conserva el todo: El mundo cruel, el universo imperfecto, los huecos de la existencia y demás etcéteras macabros que hacen de mi estadía en este planeta algo pintoresco.
Yo debí ser Ziggy Stardust o algo así, tarareando la dolorosa canción esa Can you hear me Major Tom, can you hear me major tom?, can you hear me?... ¡es el fin del mundo!
Yo debí ser Rumpeltinski, aprovechándome de la bondad o idiotez (hay una línea muy fina entre la idiotez y la bondad) de alguna estúpida princesa con anhelos de linaje real.
Yo debí ser el cruel Johnny Walker de Murakami (en “Kafka en la Orilla”) que se dedicaba a asesinar a los pobres gatos para dejar manifiesta su perversión.
Yo debí ser…cualquier cosa menos yo, es aburrido ser yo, por eso me divierte poner caras muy distintas y contradictorias a la mayoría de gente con la que me relaciono.
No soy muy madura, nunca lo fui y nunca entendí en qué consiste eso de madurar.
Yo ya pase formalmente la adolescencia, y digo “formalmente” porque aún adolezco de muchas cosas, lo cual me convierte quizá en uno de los seres más torpes de este torpe planeta.
Yo siempre manifiesto y demuestro mi estupidez. Me parece más apropiado anticiparme y gritar que soy estúpida por adelantado antes que el resto se percate.
En definitiva, me quedé atascada en los 17 años. No cruce la barrera que hace a alguien asumir una realidad propia. Todavía le tengo miedo a mis fantasmas, todavía observo idiota , perpleja, y con una impotencia propia de la inutilidad de todo esto, el pasado, como si no me creyera nada de todo lo ocurrido en estos últimos años. Sigo encerrada en una burbuja repleta de subjetividad absoluta, y no puedo procesar nada más, todo el mundo avanza a pasos agigantados, pero yo sigo abrazando mi almohada, mientras el presente me ataca con una enorme patada en los dientes.
Sí, todo esto es mi verdad y explica en muchas cosas mi inestabilidad y mi tontería.
Quizá por eso no me animo a tomar partido por algo, quizá por esto tiendo a ignorar muchas cosas molestas que me obligan a asumir o tomar responsabilidad por algo. Prefiero dar un paso al costado y creer que nada tiene que ver conmigo, prefiero encerrarme en mi habitación y comerme las uñas.
Hoy escribo todo esto mientras me sujeto de mi silla y mordisqueo una galleta. Me cuesta mucho acomodarme, porque ayer rodé por las escaleras y me golpee muy fuerte la espalda.
Es un hecho, cada que salgo doy todo un espectáculo. Me queda bien hacer de payaso y esta vez cumplí con mi papel con una pose estrafalaria motivada por el alcohol, soy un desastre.
En realidad, todo ha ido caricaturescamente mal en estos días, es como si una nube negra me persiguiera por donde voy. Piso cáscaras de banana, soy golpeteada sin querer, cometo errores intelectuales por fallas en mi percepción, pierdo dinero, me orinan los perros. Quizá debería considerar hacerme un baño de florecimiento o algo así, que la doctora Kunti me pase el cuy y cure mi suerte de los espíritus maléficos. Quizá debe ser alguna conspiración astrológica – planetaria, quizá estoy posesa por demonios extraños. Todo es probable.
Ahora, lastimada y más bruta de lo normal, me lamento por todo y por mis fallidas introspecciones que me llevan a concluir sobre nada, me lamento soltando palabras corrosivas y llenas de enfermedad, pero también me lamento conteniendo la risa, porque a pesar de lo lastimoso que puede resultarme el contexto y los últimos acontecimientos, todavía me causa algo de gracia.






Otra vez...
ResponderEliminarOtra vez...
ResponderEliminaru_ú otra vez...
ResponderEliminar